‘A arte de ser mal pai’, una joya única y personal de Miraveo, explora la paternidad moderna con humor e ironía. La webserie brilla con una química inigualable entre padre e hija, entregando una visión divertida y realista sobre el arte de ser un "mal padre".

‘A arte de ser (mal) pai’ no es solo otro proyecto, es una de las joyas más chulas y personales que hemos parido en Miraveo. Bajo la batuta de nuestro máquina, Jorge Boquete, y la guionización mágica de Óscar Cruz, esta webserie se zambulle en las aguas a veces turbulentas de la paternidad moderna. Con Xosé M. Esperante y Jacoba del Llano echando chispas en pantalla como padre e hija, esta serie es pura dinamita.

En esta obra maestra que hemos cocinado, vais a encontrar una ironía y un humor que son para quitarse el sombrero. Ya que, como dicen sus creadores, ser un ‘mal padre’ es un arte que refleja la vida misma: mejor tomarlo con una sonrisa de oreja a oreja.

No solo ha sido un gustazo hacerla, sino que ‘A arte de ser mal pai’ se ha paseado por los festivales más top recogiendo premios a diestro y siniestro. ¿Nuestro siguiente paso? Darle un hogar donde pueda brillar en todo su esplendor, y sí, estamos mirando hacia horizontes internacionales. Agalega, Filmin, Netflix… ¿quién se anima a hacer match con esta maravilla?

La guinda del pastel llegó cuando nos dieron el premio a Mejor Piloto de ficción de España en el festival Serializados, una de las arenas más grandes del sector. No contentos con eso, nos llevamos el premio a la Mejor Serie Web en Galego y el Premio del Público en el Carballo Interplay, y hasta cruzamos el charco llegando a festivales en Chile y Perú.

La sorpresa ha sido enorme, pero las buenas críticas y el cariño del público nos dicen que lo hemos clavado. Y no es para menos, que nos hemos dejado la piel y algo más en ello. Tanto esfuerzo se ha visto reflejado en un premio Mestre Mateo, de esos que no se olvidan.

Esperamos que pronto podáis disfrutarla tanto como disfrutáis esa caña al sol después de un día de curro. ¡Estad atentos, que ‘A arte de ser (mal) pai’ viene para quedarse!